Historia

 

Un poco de Historia

 

Para buscar las raíces de la equitación hay que remontarse al momento mismo en que el hombre aprendió a domesticar a las bestias salvajes que le rodeaban y a valerse de ellas para otros fines.

En primer término el caballo se utilizó para obtener alimento, pero más tarde su fuerza y velocidad hicieron que el hombre lo considerara como un valioso aliado en el trabajo. Cuando, en la edad de bronce, la humanidad se transformó en sedentaria, 400 años A.C., el caballo comenzó a formar parte activa en los ejércitos.

Probablemente, la equitación habría surgido de la necesidad de salvar obstáculos tanto en la cacería como en la guerra. Sin embargo, no fue hasta finales del siglo XIX cuando se introdujeron clases de saltos en las exhibiciones ecuestres, las que evolucionaron hasta los distintos tipos de competencia como las que se realizan en nuestros días.

La primera escuela de equitación de la que se tiene referencia es la de Ferrara (Italia), fundada en 1539 por el Conde Fiaschi, quien incluso escribió algunos textos sobre sus enseñanzas. Después se crearon las escuelas de La Brouve y La Baurne, en Francia y, a continuación una que hizo historia y de gran relevancia hasta nuestros días: La Escuela Española de Viena, formada en 1572. Luego se sumaron Inglaterra y Alemania. A partir de entonces se comenzó a hablar de la equitación, no sólo como deporte, sino como un arte.

Aunque en los Juegos Olímpicos de París, en 1900, se introdujeron algunas pruebas de montas, fue en Estocolmo, en 1912, cuando la equitación pasó a ser parte del programa olímpico. Incluso la Federación Ecuestre Internacional (FEI) no se creó hasta 1921.

En los Juegos de Estocolmo las competencias ecuestres incluyeron las disciplinas de Adiestramiento, en la modalidad individual, Concurso Completo por equipos y el Salto individual y por equipos. Esos inicias fueron un tanto rudimentarios. En Adiestramiento solo se pedía el nivel elemental actual, y el Salto de cinco obstáculos. El equipo sueco ganó las tres disciplinas, logro que solo ha podido repetir Alemania, en 1932.

Hoy se mantienen esas tres disciplinas, pero todas en las modalidades de competencia individual y por equipos.
Entre 1912 y 1948, la mayoría de las competencias ecuestres tenían como participantes a oficiales de la caballería, pero ya en 1920 los jinetes civiles confirmaron su aparición en los concursos hípicos, y fue en las Olimpiadas de Helsinki, en 1952, donde comenzaron a marcar presencia. La caballería en el estamento militar había sido desplazada por la aparición de la caballería motorizada, y ello motivó que la equitación terminara de orientarse deportivamente.

La primera mujer en conquistar una medalla olímpica fue la danesa Lis Hartel, quien había sufrido poliomenitis en la niñez. Montando a “Jubelee” ganó la presea de Plata en Helsinki y Estocolmo. Ya en los Juegos de Copenhaguen, en 1974, las damas superaron en cantidad a los varones en competencia.

En tanto deporte, hoy por hoy la equitación es el arte de mantener un control preciso sobre un caballo y los diferentes modos de manejarlo. También implica los conocimientos de adiestrar, cuidar caballos y el uso del equipo apropiado, pero sobre todo la capacidad de comunicarse y formar un verdadero e inseparable binomio.

Según antecedentes de especialistas en el tema, el cricket, la cacería a caballo y la hípica son los deportes modernos con antecedentes más tempranos en nuestro país. En 1860 se fundó el Valparaíso Cricket Club en terrenos que se arrendaban a don Federico Santa María. La entidad instaló una cancha en la llamada Quebrada Verde, a la que los socios accedían a caballo. Ese mismo año, una cacería de zorro se organizó como club bajo el nombre de Valparaíso Hunt y amplió sus actividades con las carreras de saltos a caballo, también llamadas “steeplechase”. Esa prueba llamaba la atención de la población rural de la época, la que con entusiasmo se trasladaba a los potreros de Placilla, donde instalaban ramadas.

En 1870, el club se reorganizó y adoptó otra modalidad distinta de la cacería: el Paperchase, en la que el zorro fue reemplazado por un jinete que llevaba una bolsa de papel picado que diseminaba durante su carrera para dejar así el rastro a los grupos de jinetes que hacían de perseguidores de la “presa”, en una especie de “Cross Country”. Ese fue el origen del Valparaíso Paperchase Club, el club deportivo más antiguo de Sudamérica.

Paralelamente, un grupo de comerciantes británicos dio inicio, el 18 de septiembre de 1864, en Placilla, a la Hípica, con la realización de las primeras “carreras a la inglesa”.

En la Capital, en 1867 se fundó la Sociedad Hípica de Santiago, que tres años más tarde se refunda con el nombre de Club Hípico de Santiago.
De acuerdo con la periodista Pilar Modiano en su libro “Historia del Deporte Chileno, Orígenes y Transformaciones”, dice: “Las carreras no fueron la única razón de ser de las organizaciones hípicas de Valparaíso y Santiago. Al interior del ámbito exclusivo de las sociedades, sus miembros selectos (británicos y aristocracia local) impulsaron privadamente la práctica de los primeros deportes. Naturalmente, las canchas de los hipódromos se prestaron para el desarrollo de la equitación y el polo.”
Agrega que: “En el caso de la equitación, desde 1909 el Valparaíso Sporting Club comenzó a apoyar su desarrollo (que ya venía desde 1860) al ceder parte de sus terrenos a la instalación de un jardín de saltos para el antiguo Valparaíso Paperchase Club. Posteriormente, en 1919, el Sporting amplió sus dependencias ecuestres con la construcción de un Club House. Y en 1932, en otro de sus terrenos, instaló un picadero cubierto”.

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